En agosto de 2011, una denuncia similar al caso de Trancas fue realizada en una escuela de Yerba Buena. En este caso, el acusado tenía 17 años y estuvo detenido 36 días en el instituto Roca, y no pudo volver por varios meses a la casa de sus padres. En diciembre, la Justicia sobreseyó al adolescente porque se probó que el día en que supuestamente ocurrió el hecho, no había asistido a la escuela porque no tenía clases, y las pericias genéticas no pudieron identificar al menor acusado como el abusador. El establecimiento de Yerba Buena, al igual que en el caso de Trancas, no tenía separados los niveles primario y secundario.

El intendente Daniel Toledo, luego de las protestas de los padres, hizo levantar una tela metálica para impedir que los alumnos del secundario ingresen a los pasillos donde se cursa la primaria.